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jueves, 25 de marzo de 2010

Un año mas; tras los pasos del lince ibérico (2ª entrada)


Lo primero disculparme por la tardanza en publicar esta segunda entrada sobre nuestras andanzas tras el gran gato. Le echare la culpa a mi pereza y a algunos problemillas técnicos...

El tiempo era lluvioso, de hecho estábamos ante las lluvias mas copiosas en décadas en toda la zona de Andalucía. Por lo que el celo era bastante irregular, a veces oíamos maullar a algún ejemplar, pero aisladamente y no parecía que fuéramos a tener mucho suerte. De hecho los ejemplares que llegamos a avistar fugazmente no iban ni emparejados ni con crías del año pasado.


Perdiz roja (Alectoris rufa)

La cosa no pintaba nada bien y entre chaparrón y chaparrón se nos estaban acabando los días de nuestra estancia en Andujar... El último día nos avisaron de que en una zona cercana al sitio donde estábamos haciendo la espera, se había visto un lince, por lo que nos acercamos con la esperanza de tener mas suerte que los días anteriores. Y tras un copioso aguacero que nos obligo por enésima vez a refugiarnos en la furgoneta, alguien vio por fin al lince sentado plácidamente en uno de los abundantes bolos de granito lamiéndose, ajeno por completo a la espectación que levantaba. Yo había dejado la videocámara guardada en la furgoneta, así que el vídeo testimonial del avistamiento lógicamente no es mio, gracias por dejármelo publicar ;)

Lince ibérico (Lynx pardinus)

Después de unos minutos, el lince se perdió entre los matorrales y paso al otro lado del collado, por lo que nos movimos hacia atrás por las pista por si salía hacia el otro lado. No tuvimos suerte con el lince, y no pudimos verle de nuevo, pero ahí no se acabaron las sorpresas de ese día. Aprovechando que la lluvia había cesado unos cuantos buitres leonados se pusieron a solearse en lo alto de un gran bolo granítico.


Buitres leonados (Gyps fulvus)

También había unos pocos buitres negros entre los buitres leonados que aprovechaban los ratos de sol para secar sus alas y continuar con su búsqueda de carroñas.



Buitre negro (Aegypius monachus)


Pero eso si, durante todo el tiempo que pudimos ver buitres negros con buitres leonados los vimos juntos, no revueltos.

Buitre negro soleandose cerca de un grupo de leonados.

Y las omnipresente pareja de águilas imperiales seguía brindándonos bonitas estampas cuando nos sobrevolaba. Haciendo algunos pinitos con la técnica del digiscoping les pudimos sacar alguna foto testimonial en los arboles que utilizaban como atalayas.


Águila imperial (Aquila adalberti)

Aunque en esta ocasión pudimos ver al lince ibérico en estado salvaje, siempre te queda el mal sabor de boca de no haberlo podido disfrutar tanto como uno quisiera, que siempre es mas de lo que se dejan ver. Siempre te queda el consuelo de que la mitad de la gente que se acerca a Sierra Morena con intención de ver a este felino se vuelve sin poder haberlo visto, así que un avistamiento fugaz es mas que suficiente para quitarte el "mono" pero animarte a regresar para con un poco de suerte poder observar estampas como esta que pudieron disfrutar algunos compañeros de viaje años atrás.

Lince ibérico (Lynx pardinus), captura de video cedido.

martes, 18 de noviembre de 2008

Buitres franceses y africanos en Mariola

La asociación protectora de animales salvajes de Alcoy ha marcado y anillado 30 nuevos ejemplares de aves carroñeras que han visitado la sierra para sobrevivir

12.11.08 - B. NAVARRETE ALCOY

La Asociación para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) en Alcoy, dentro del Proyecto Canyet destinado a la reintroducción del buitre común en las comarcas de l'Alcoià y El Comtat, ha procedido al marcaje y anillamiento de 30 nuevos ejemplares que han sido capturados en el aviario de aclimatación instalado en Sant Cristòfol. La novedad de este año ha sido la singularidad de dos de los ejemplares, uno de ellos procedente del macizo central de Francia y otro de origen africano, el denominado buitre rupell.

El otoño se convierte en época de grandes migraciones de las aves, y en el caso de Europa, cuando aprieta el frío, la mayoría se desplaza hasta los cuarteles de invernada del continente africano. En este sentido, el coordinador del Projecte Canyet, Àlvar Seguí, destaca que "Alcoy se encuentra dentro de esa gran autovía aérea invisible e imprescindible que atraviesa la península de norte a sur".

De hecho, la pedrera de Sant Cristòfol, en la Sierra de Mariola, se ha convertido en un punto muy visitado año tras año por las aves carroñeras con el fin de alimentarse y descansar en otoño. Algunas de ellas decide quedarse en la zona, pero la mayoría de aves continúa su viaje migratorio, y es por eso que Fapas Alcoi prepara todos los años un aviario de aclimatación para capturar algún ejemplar y proceder a anillarlo y marcarlo. Así, este año lograron capturar a un total de 30 buitres y el pasado fin de semana comenzaron a manipularlos. Fue entonces cuando, según explica Seguí, "nos llevamos una gran sorpresa, dado que dos de los ejemplares eran bastante singulares". En concreto, uno de los ejemplares llevaba una anilla en una de sus patas que revelaba que había sido anillado en Francia (Museum-Paris TY-4342), "lo que confirmó lo acertada de nuestra teoría de que una gran parte de los buitres que pasan por aquí en el otoño provienen del macizo central de Francia", ha señalado el coordinador del Projecto Canyet, Àlvar Seguí.

Por otra parte, la segunda ave excepcional que apareció en la zona de encuentro en Mariola era un ejemplar de buitre rupell, un animal de procedencia africana, de hecho, según ha informado el coordinador de este proyecto, "la población reproductora más próxima de esta especie de ave se encuentra en la región de Etiopía, al sur del desierto del Sáhara, y esta raza se caracteriza sobre todo por tener una gran movilidad". Asimismo, significa que el motivo por el que ha aparecido un buitre africano en Mariola se debe a que "cuando nuestros buitres comunes vuelven desde Senegal pueden arrastrar a los ejemplares más inmaduros de rupell hacia la península, de hecho en 2005 ya tuvimos una primera visita de un buitre de esta especie".

Con todo, el equipo técnico del Projecte Canyet, con la colaboración de los ornitólogos que se dedican al seguimiento de los buitres, va a trabajar por descubrir el por qué de la presencia de una especie que hace sólo una década era totalmente desconocida. Asimismo, el descubrimiento que persiguen será comunicado al Comité Ibérico de Rarezas de la Sociedad Española de Ornitología SEO-Bird Life.

En este enlace os podeis descargar un artículo sobre citas de buitres africanos en la Península Ibérica