miércoles, 31 de octubre de 2012

Muere el lince ibérico más grande del que se tiene registro

La historia de Pétalo.

28/10/2012

En primavera de 2002, nuestros compañeros y socios del LIFE de la Fundación CBD-Hábitat descubrieron gracias al fototrampeo que Lupe había sido madre de tres cachorros cerca del embalse del Encinarejo (río Jándula, Andújar). Pétalo era uno de estos cachorros, hermano de Cactus y Burbuja...sí, seguro que os suenan los nombres...los tres eran las “Supernenas”....en fin...nombres aparte, pronto descubrimos que Pétalo tenía poco de “nena” y mucho de “super”. Pétalo, efectivamente, resultó ser un macho y con 16,5 kg llegó a ser el más pesado de entre los más de 300 linces capturados durante el proyecto LIFE. Se capturó por primera vez en invierno de 2006 para instalarle un collar radioemisor que nos permitió conocer sus movimientos con detalle de ahí en adelante.


En otoño de 2008 se avistó a Pétalo con unas terribles heridas por toda la cabeza, presumiblemente a consecuencia de un encuentro con CERRAJERO, su “archienemigo” y vecino... ¡Si Pétalo quedó así, como habría quedado el otro! Se preparó un dispositivo de captura que concluyó con éxito en pocos días. Efectivamente tenía unas importantes heridas en la cabeza consecuencia de la fuerte pelea. Tras un par de semanas de curas, mimos y conejos “gratis” en el centro de recuperación El Blanqueo (Granada), Pétalo estaba recuperado y se liberó de nuevo en su territorio habitual.

Este lince resultó ser un asiduo visitante de la un área semi-urbanizada de la Sierra de Andújar llamada Las Viñas de Peñallana, donde campeaba libremente entre casas, piscinas, gente y gallineros... Sobre todo gallineros, donde Pétalo desarrolló sus mejores dotes de escapista, pero a la inversa. Incluso en Gallineros aparentemente sellados de arriba abajo, era capaz de encontrar el más mínimo hueco por donde colarse para realizar sus fechorías.

Durante su último año de vida descubrimos que Pétalo realizó varias escapadas fuera de su territorio habitual, como si de viajes del INSERSO de la tercera edad linzuna se tratara. Esas escapadas eran de pocos días de duración, pero el último de estos viajes le llevó hasta las primeras casas de la población de Andújar, donde se le pudo fotografiar, como no, entrando en dos gallineros.

EL pasado 9 de Octubre, la señal de su collar emitía con una frecuencia que nos indicó que Pétalo estaba muerto. Lo localizamos entre la vegetación del cauce de un pequeño arroyo sin más síntomas externos que una delgadez poco usual para el que había sido el lince más grande de la sierra. Aún se está a la espera de los resultados definitivos de la necropsia.

El nacimiento de Pétalo coincidió en tiempo con el momento de la historia en que menos linces han habitado la Península Ibérica, menos de 100. Tras más de un siglo viendo como desaparecía su especie, Pétalo y los de su generación han sido los primeros linces que han visto como su número comenzaba a crecer. Ahora es nuestro deseo conseguir un futuro aún mejor para los descendientes de Pétalo, para que puedan tener una vida larga, completa e intensa como la que él tuvo.

Fuente: Lifelince.org