lunes, 16 de agosto de 2010

La población del lobo en la provincia de Valladolid cae en 30 años el 35% por el furtivismo

De los 483 ejemplares fallecidos, 344 fueron abatidos ilegalmente

09.08.10

CARLOS SANTAMARÍA | VALLADOLID.

El lobo constituye para unos un símbolo que se debe respetar, mientras que para otros será un animal odiado eternamente. En ocasiones han sido criados como animales domésticos y de trabajo, aunque no sin dificultad, debido a su instinto depredador.

Fue el burgalés de Poza de la Sal Félix Rodríguez de la Fuente el encargado de hacernos ver que un lobo no era ni mucho menos un peligro para el hombre, sino algo cercano: un hermano a quien cuidar.

Ahora ese hermano se encuentra en horas bajas. Según un estudio realizado por el premio a la Conservación de la Naturaleza en Castilla y León en 1990, Luis Mariano Barrientos, las poblaciones de lobo establecidas en la provincia de Valladolid han sufrido en los últimos años un descenso de al menos un 35%, especialmente en las comarcas del Cerrato, Valle de Esgueva y Tierra de Campos.

Tres son los principales motivos que han provocado estos números: el furtivismo, la escasez de alimentos y las carreteras. Estas dos últimas cuentan con una menor relevancia que la primera, pero se encuentran interrelacionadas desde que las normativas sanitarias europeas prohibiera, a raíz del problema de las vacas locas, el abandono en el campo de los cadáveres del ganado doméstico que fallecía por causas naturales. Esta ley privó al lobo de su principal recurso de alimentación.

El descenso de comida incrementó la dispersión de ejemplares, lo que redujo el número de manadas y, por tanto, las posibilidades de reproducción. Esto obligó a los lobos a realizar desplazamientos más amplios para buscar alimento, factor que aumenta las opciones de ser detectados por los furtivos o atropellados en las carreteras.

En los últimos 30 años se tiene el conocimiento de que en la provincia de Valladolid murieron al menos 483 lobos.

Por zonas, la mortalidad es mucho mayor en las comarcas situadas al Norte del río Duero, donde la especie es más común. Allí murieron 402 ejemplares (el 83%). Por el contrario, en la parte Sur, el lobo goza de una protección estricta desde hace años gracias a la Directiva europea de Hábitats, donde la mortalidad se redujo a 81 lobos (el 17% del total).

Población

En Castilla y León existen censados cerca de 2.000 lobos en manadas de ocho a nueve miembros. El 85% de ellos habitan en bosques del Norte del Duero en las provincias de León, Palencia, Burgos y Zamora. El resto se mueven por Ávila, Segovia y Salamanca.

Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León dictaminó que matar lobos al Sur del Duero era ilegal y los colectivos ecologistas denuncian que la Junta de Castilla y León aún no haya acatado esta sentencia y acusa también al Gobierno autonómico de desoír sus peticiones de prohibir la caza del lobo ibérico en el Sur de la comunidad. Por este motivo, estas asociaciones conservacionistas exigen responsabilidades. La Junta de Castilla y León ya ha resuelto que los lobos que este año se pueden cazar legalmente son 143, 30 más que en la pasada temporada.

La institución regional destinó durante 2009 un total de 272.201 euros a indemnizaciones por 703 ataques de lobos que afectaron a 2.151 reses y autorizó abatir cinco ejemplares al Norte del Duero y otros ocho al Sur.

La Consejería de Medio Ambiente ha presentado actuaciones para el conocimiento y aprovechamiento de la especie como el Centro del Lobo de Robledo, en Zamora, y las actividades promovidas por el Ayuntamiento burgalés de Caleruega para recuperar y restaurar loberas.

Al margen de esto, la Junta ha repasado las iniciativas puestas en marcha este año, entre las que se incluyen un cupo máximo de animales que podrán ser aprovechados para la caza y un convenio que se firmará con Adif para realizar un estudio con el fin de evitar el impacto de las líneas de alta velocidad en esta especie, aunque para Barrientos esto «limitará la afluencia de lobos desde las zonas más prósperas».

Causas

Casi el 65% de los lobos que pueblan tierras vallisoletanas fallecieron como consecuencia de disparos por armas de fuego. 344 ejemplares se mataron de forma furtiva y solo 24 legalmente. Este dato indica el verdadero impacto del furtivismo sobre la especie, puesto que de cada lobo que se mata de forma legal, catorce se hace furtivamente.

Las muertes producidas por atropellos también han crecido: han muerto de esta manera 89 lobos. Únicamente en 26 muertes no se pudo hallar la causa. Por lo que respecta a los fallecimientos derivados del tráfico, se incrementarán por el efecto barrera que provocará la construcción de cientos de kilómetros de autovías, lo que fraccionará el hábitat y obstaculizará las manadas.

La situación de los lobos que sobreviven en Valladolid es delicada porque dependen más que en otra provincia de medidas urgentes que reduzcan su mortalidad, dado su elevado grado de vulnerabilidad. Es necesario adoptar medidas que mejoren el hábitat y la comunicación, como son la reducción de las talas de árboles, poner en práctica acciones que fomenten una mayor cantidad de alimento disponible, controlando así el restablecimiento de los métodos tradicionales de abandono del ganado muerto por parte de los trabajadores del campo y aunar esfuerzos entre el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y la Guardería Forestal para combatir el furtivismo.

Los conservacionistas sostienen que, si no se actúa rápido, las poblaciones de lobos que habitan en la provincia podrían reducirse drásticamente en los próximos años.


LOBOS MUERTOS DESDE 1980

1980-1989 86
1990-1999 154
2000-2009 243

Por comarcas

Montes Torozos 163
Cerrato, Esgueva y Pinares 152
Tierra de Campos 125
Zona Sur del Duero 43

Causas de mortalidad

Sin precisar 26
Por disparos de armas de fuego 296
Capturados y muertos de cachorros 39
Veneno 18
Por cepos o golpes 15
Atropellados 89