lunes, 15 de noviembre de 2010

Los quebrantahuesos liberados en Picos de Europa se adaptan a su nuevo hogar

En los Picos como en casa

12.11.10
ANA MORIYÓN amoriyon@elcomerciodigital.com - BENIA



Uno de los ejemplares fue visto ayer cogiendo huesos con las patas para dejarlos caer en las rocas, principal característica de la especie

Los quebrantahuesos reintroducidos en el parque nacional se vuelven autosuficientes

Los dos pollos de quebrantahuesos reintroducidos el pasado mes de julio en los Picos de Europa ya se buscan la vida solos. Aunque sus protectores -la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos- siguen garantizándoles alimento hasta en tres puntos diferentes de las inmediaciones a la zona de suelta, 'Leoncia' y 'Deva' llevan tiempo siendo autosuficientes con la comida. «Ellas ya encuentran su propia comida, localizan cabras muertas y otros animales. Pero nosotros seguimos haciéndolo de forma auxiliar para asegurarnos que coman y evitar que padezcan hambruna», explica el presidente de la fundación, Gerardo Báguena.

Su equipo era testigo privilegiado ayer de un nuevo avance en este ambicioso proyecto impulsado para la reintroducción de la especie en el Parque Nacional de los Picos de Europa, tras medio siglo de extinción por la acción del hombre. Uno de los ejemplares, Leoncia concretamente, fue visto transportar con sus patas un hueso de gran tamaño y de un kilogramo de peso aproximadamente. Un primer paso para poner en práctica la principal habilidad y característica de estas aves carroñeras, que tienen capacidad para coger los huesos de gran tamaño con sus patas y arrojarlos posteriormente contra las rocas para hacerlas que rompan en pequeñas piezas fácilmente comestibles. «La habíamos visto comer de forma autosuficiente los huesos más pequeños junto al animal muerto, pero hoy (por ayer) la hemos visto con un hueso grande entre las patas y poco a poco desarrollará una habilidad que sólo tienen los quebrantahuesos, que es saber elegir zonas con roca para romper el hueso y bajar a comer sus trozos», explicaba ayer Gerardo Báguena desde la majada de Belbín, muy satisfecho por los avances del proyecto de recuperación.

Se trata de un paso importante en el proceso de reintroducción de la especie ya que es una habilidad puramente genética. «Es una conducta que no la ha podido imitar de otra rapaz porque sólo esta especie tiene capacidad para desarrollarla», explica. «Hay patrones de conducta que se las hemos enseñado nosotros, que son adquiridos, pero hay otros como éste que son genéticos e innatos y demuestran que la recuperación del quebrantahuesos es posible», celebra. El equipo de Gerardo Báguena abandonaba ayer la majada de Belbín con la satisfacción de haber visto los avances de 'Leoncia' pero sin noticias de su compañera, 'Deva'. Una ausencia que no preocupa en absoluto a los expertos, al contrario, ya que el hecho de que se alejen de la zona de suelta «estaba dentro de lo previsto, ya que significa que han desarrollado ya todas las facultades de vuelo». La presencia de una capa de nieve de unos cinco o diez centímetros en la zona podría haber sido clave para que el ejemplar se distanciara buscando lugares en los que poder encontrar con mayor facilidad comida. Teniendo en cuenta que ambos animales disponen de un chip que indica su ubicación en un radio de seis o siete kilómetros -gracias al cual el equipo localizó a Leoncia a dos kilómetros de la base- se deduce que Deva está aún más lejos. «No la encontramos, pero tampoco pudimos buscar mucho por culpa del frente frío», aclara.

El equipo no está preocupado por su supervivencia. Al igual que 'Leoncia', 'Deva' ya ha desarrollado todas las facultades y comienza a volar a sus anchas por el espacio protegido. «Ya son capaces de dominar el viento y posarse», explica. Con cabeza y plumaje negro, y con un clásico escudo blanco en el dorso, ambas ya han completado su primer plumaje juvenil y están preparadas para superar el frío invierno en condiciones de temperatura de entre 8 y 10 grados bajo cero. «Tenemos asumido que tanto Leoncia como Deva pueden marchar y dejar de ser accesibles para nosotros», comenta. Los pollos fueron trasladados desde el Pirineo aragonés hasta la Cordillera Cantábrica después de haber sido criados en incubadoras. El 9 de julio fueron soltados en la majada de Belbín, dentro del término municipal de Onís, y en agosto ya levantaban el vuelo sobrepasando las expectativas de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, entidad que impulsó el proyecto que comenzó a materializarse en 2006. Pese a que cabía la posibilidad de que ambos ejemplares pudieran morir en los primeros días de reintroducción, los dos campan ya a sus anchas por el entorno de la majada y no hacen más que dar alegrías a los promotores del proyecto

Fuente: Elcomerciodigital.com